miércoles, 30 de noviembre de 2016

BLACK SABBATH y los recitales mal organizados

Mi Querido Amigo Pablo escribe en Facebook lo siguiente:
A ver... ¿Como lo digo sin que se ofendan algunos? El show de Black Sabbath no me gustó. En sí, tocaron sin onda, poco tiempo (1 hora 40 con un solo de batería de más de 10 minutos... De un baterista que no es el original!) y el único bis fue Paranoid. Si le sumamos el precio del campo, las dificultades para el canje de entradas, el campo vip que casi llegaba a la mitad de la cancha, el sonido con problemas y bajo nivel (es Black Sabbath! Tenes que salir sordo! No es Romeo Santos, carajo!), la mala organización de las salidas, las vallas puestas a última hora para que no pase lo que sucedió en el recital de los Guns y encima todo el tiempo moviendo las vallas para sacar a los descompuestos en vez de haber puesto las carpas de Cruz Roja al costado del vip (donde había espacio al pedo) y por ende jodiendo a los giles que rogabamos ver algo sin tener que mirar una diminuta pantalla... Una mierda! Si además, en el medio de la cancha pones el puestito para vender CD firmados a 1200 mangos, la calentura me desbordó. ¿Es una joda? Encima que ponen el vip del orto, te tapan la mitad del escenario con un mangrullo? ¿Porque no ponen el escenario de costado, sobre la platea? Así veríamos todos mejor. Pero parece que lo único que se prioriza es el negocio y, como siempre, se cagan en la gente. A la salida no paso una desgracia porque... No se. La salida era re angosta. Y hubo empujones y amontonamiento. La verdad la pase como el culo y no pienso volver a ir a un estadio si el organizador es el mismo. Quizás mi opinión le chupe un huevo a muchos, a otras personas les parezca de careta, me importa muy poco. Quería expresar lo que me pasó, punto.





No es el primer comentario de este tipo (digo de esta clase, no de este tipo mi amigo) que leo o escucho, siempre a través de charlas personales o redes sociales por amigos, conocidos, o desconocidos que se vuelven virales, y nunca -o casi- por los medios de comunicación, cuyos cronistas prefieren concentrarse en el contenido artístico, tal vez queriendo no quedar mal con el organizador que deberá proveerle las próximas acreditaciones a un show internacional de primer nivel, desde una ubicación privilegiada.
¿El recital de Black Sabbath?  No fuí, pero veamos lo que dice mi amigo mas arriba.  Claramente a nadie le importa un solo de diez minutos de un baterista que ni siquiera es Bill Ward, y por cierto una hora cuarenta parece corto...  Mas si tienen poca onda, aunque eso pueda ser mas subjetivo, ponele.  Prince tocó mucho menos y lo mataron, pero los que fueron aseguran que en ese ratito la rompió.  En fin, puede haber tantas opiniones como público presente, sin olvidarse que con el entusiasmo de ver a una banda histórica mas la inversión realizada, uno en general va mas dispuesto a disfrutar y 'que le guste' que lo contrario.

La organización es aparte, y no sé si estas son cosas que pasan solamente en Argentina o es asi en todo el mundo, pero ciertas cuestiones no parecen errores de último momento, sino fallas completamente previsibles producto de negligencias precisas y presupuestos mezquinos en detalles que requieren mas atención.
Lo del sector Vip en los estadios es un invento relativamente nuevo destinado a mejorar la rentabilidad poniendo butacas en el pasto (o sobre el piso que arman sobre el pasto)...  ¡Pero los del campo trasero también pagan una entrada!  Tienen que poder ver algo mas que una pantalla...  Con McCartney se veía bárbaro desde el campo trasero, por lo que supongo que también de cualquier lado, ya que ese es el sector por lo general mas crítico, y puede que esa sea una característica del Estadio Unico de La Plata... Pero bueno, que se la rebusquen en River, Velez o donde sea, caramba.  Recuerdo cuando llevé a mi hija a ver a Miley Cyrus en River.  ¡La separación entre el Campo Vip y el trasero eran unas tablas mas altas que una persona!...  Literalmente era como estar escuchando el recital desde afuera.  Vergoña.




Pero lo peor suele pasar en los ingresos y salidas.  Todo bien para entrar al de David Gilmour, pero a la salida no hubo asistentes, luces, ni un camino delimitado para la desconcentración.  La gente se desparramó como quien patea un hormiguero, yendo para el lado del montón o por donde creía recordar que entró.  El Hipódromo de San Isidro es un predio enorme con un buen trecho de estacionamiento y jardines entre la puerta y el recinto del recital propiamente dicho.  He visto desaparecer personas cayendo en zanjas escondidas en la oscuridad, mientras otros saltaban paneles y alambrados o caminaban en hordas desesperanzadas a lo Walking Dead.  Cuando divisé la salida todavía tardé otros 20 minutos en llegar, y una vez afuera... ¡No habían cortado el tránsito de la Avenida Márquez!... Es como si en River no cortaran Udaondo.  Las 50.000 personas que de pronto invadieron la calle pasaban entre los autos parados, cuyos conductores resignados habían apagado luces y motor, y algunos dormían una siesta hasta que afloje el malón.  Esas cosas se pueden evitar, no me jodan, pasa por tomar algunas decisiones.  Y de las que salen guita, obvio.

Los organizadores también deberían considerar el promedio de edad del posible público.  Alguien que asiste a un recital de Black Sabbath o AC  DC o un ex Pink Floyd puede rondar los  mas de 40 por lo menos (sin tener en cuenta que la publicidad y la vigencia también atrae a los pendejos y por eso tocan en estadios), y seguramente espera ciertas comodidades a cambio de una entrada que como dije no suele ser baratita.  Nada del otro mundo:  Llegar e irse en paz, no tener que andar meando en un árbol por los retrasos en el ingreso, ver lo que pasa sobre el escenario...
¿O será que (por ejemplo) el entorno de Paul McCartney está atento a los detalles de la organización en cada lugar del mundo donde toca?  Si es así está muy bien, y sino debería.  Una cosa es que un empresario la junte en pala con la venta anticipada, se vaya al Caribe y lo demás le chupe un huevo, y otra que un artista se desentienda de la experiencia que vivirá el público en su show.  Profesionales del management de Black Sabbath (o Guns n' Roses o quien sea) deberían supervisar las condiciones del estadio y cada detalle de la organización de cada punto de la gira.  ¡Tampoco ninguna ciencia!
Igual no mandaré con pito y cadenas a la empresa organizadora por su nombre porque no sé cual es aunque pueda averiguarlo igual que cualquiera, o incluso mi amigo Pablo haya tenido para sí toda la maldita suerte por un embrujo del satánico Ozzy, y otros asistentes lean esto y no entiendan nada porque salieron de Vélez chochos de la vida.

Ya dije en ocasión de McCartney que es improbable que vuelva a ir a una cancha a ver un recital salvo que vengan Fleetwood Mac o The Who, pero puedo cambiar de opinión, y quisiera que nunca más me pase como la cola de los Rolling Stones hace unos años en River, que llegaba hasta Defensores de Belgrano y daba la vuelta.  Horas de espera en la fila mas larga de la historia para terminar entrando con el primer tema en curso...  ¡Bienvenidos a la Argentina, tierra del Mejor Público del Mundo!


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